El sol ya no es el de antes Con la llegada de la primavera, actividades de playa, excursiones, viajes turísticos, deportes al aire libre, etc. llenan nuestro tiempo de ocio. Por ello una parte importante de nuestra vida transcurre bajo el sol. Por otro lado, en el culto al cuerpo, cada vez más extendido entre hombres y mujeres, el sol juega un papel importante, pues una piel bronceada es sinónimo de belleza y salud.
Desde hace ya un tiempo está en la mente de todos que la radiación solar no es como antes. Como consecuencia del deterioro de la capa de ozono, aumenta la cantidad de radiación solar que se filtra y llega hasta nosotros. De este modo estamos más expuestos a los efectos dañinos de la radiación solar, por eso el sol ya no es el de antes.
Está demostrado que un exceso de radiación UV, además de producir enrojecimiento o eritema y favorecer el envejecimiento de las células, daña el sistema inmunológico de la piel pudiendo llegar a alterar el ADN celular.
Por todo esto es importante protegernos de la radiación solar, con una protección adecuada y eficaz, para poder disfrutar saludablemente de todos sus beneficios.
La protección solar
Porque el sol ya no es el de antes, la protección solar no se puede quedar atrás. Una protección solar frente a quemaduras y al fotoenvejecimiento ya no es suficiente.
Nuestra piel tiene su propio sistema de defensa formado por un conjunto de células que la protegen de las agresiones externas. Si este sistema de defensa se ve debilitado, aumenta el riesgo de contraer infecciones y de desarrollar lesiones irreparables en el interior de las células.
Esta demostrado que la radiación solar UVA y UVB debilita el sistema inmunológico natural de la piel, por eso, LACER ha desarrollado una nueva línea solar Balsoderm que protege de las radiaciones solares y además, gracias a la incorporación de betaglucanos, refuerza el sistema inmunológico de la piel.
El sistema inmunológico de la piel tiene la función de detectar y destruir las células transformadas de la piel. Está formado por una red densa de células dendríticas dispuesta a lo largo de la epidermis. Estas células se llaman células de Langerhans y son las encargadas de proteger nuestra piel de cualquier agresión externa.
Los betaglucanos, principios activos incorporados en la gama solar Balsoderm, estimulan la actividad de las células de Langerhans, reforzando el sistema de defensa de nuestra piel.